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2011-03-11 - Anonimo: me solidaricé con un reclamo gremial « Volver


Esto que voy a relatar fue muy loco. Estaba caminando hacia la terminal de trenes del barrio de Constitución en Buenos Aires y a medida que me acercaba veía mucho movimiento de gente más de lo habitual. El gran Hall de la estación estaba colmado de gente. Pero un reclamo sindical de los que nunca faltan en estos días había tomado una extrema medida de fuerza y no permitían la salida de trenes. Eran las 17 horas y eso significa que la cantidad de personas que usan ese medio de transporte es muchísimo.Al principio sentí mucho enojo, por no poder viajar. Pero mas tarde, como mucha otra gente, estaba resignado. Ahí había personas de todas las edades, mujeres niños. Pero sobre todo gente que sale de sus trabajos y lo único que quieren es llegar a sus casas.Entre toda la gente también había "activistas" que pretendían dar explicaciones por la medida que estaban tomando. Un señor vestido con la ropa que usan los empleados del Ferrocarril, me entregó un papel donde en pocas palabras explicaban la medida. Yo no pude evitar mirarlo a los ojos, cuando me dio el papel y le dí la mano en señal de solidarización. Era un tipo muy corpulento, alto, de cabellos negros largo y enrulado. Su piel también era de ese color latino, que con el bronceado del trabajo al sol, se oscurece. Estaba con una barba de dos o tres días.Algo en el me fascinó. Tal vez su modo de hablar, de moverse. Su vestimenta que permitía ver piernas muy musculosas, nalgas redondas. Brazos fuertes....no sé. No dejé de mirarlo y cuando se alejó de donde yo estaba lo seguí a cierta distancia.  El se percató de que yo caminaba cerca de él y en varios momento nuestras miradas se cruzaron y me hizo un guiño y me sonrió. Eso me dejó un poco paralizado porque no esperaba esa reacción.  Una vez superara mi sorpresa, continué cerca de él. Ya no me importaba qué estaba pasando alrededor mío. No vi en qué momento se encendieron las luces de los carteles indicando que los trenes volvían a funcionar y el inmenso tumulto de gente se comenzó a mover hacia los distintos andenes. Perdí de vista a aquel activista, y me sentí con bronca, por ello. Caminé por el gran hall, sin esperanzas. Solo quería volver a verlo. No sé con qué excusa, le hablaría. La búsqueda fue en vano. Bajé las escalinatas que conducen a los trenes subterráneos, y me dirigí a los baños.  Estaba frente a un mingitorio orinando, cuando levanto la vista, lo vi acercarse y colocarse a mi lado.Nos miramos, esbozó una sonrisa y comenzó a orinar. Yo dilaté el tiempo lo suficiente como para ver qué hacer. Admito que me sentí algo coibido pero su presencia me impedía pensar con claridad. Creo que él lo había notado y luego de terminar de orinar, jugó un poco con su verga sabiendo que lo estaba mirando. Estaba semi erecta y así podía apreciar un muy buen tamaño.  Lo miré a los ojos y nuevamente hizo un guiño de complicidad y un gesto con la cabeza como invitándome a salir. Salimos y se dirigió a la calle. Una vez ahí caminando lentamente me preguntó "vivís por acá?"Le contesté "No, pensaba tomar el tren para Quilmes, y vos?". "Yo también vivo en zona sur, pero a tres cuadras de acá vive mi primo, no querés venir un rato?"Le pregunté si su primo estaba en casa y me dijo que no, que estaba de vacaciones y que él tenía la llave para usarlo en alguna "ocasión especial". Dijo eso riéndose.  Nuevamente esa sonrisa, sensual, agradable, masculina.  Acepté la invitación y nos fuimos a donde él dijo. Me preguntó qué querría hacer, le dije que no tenía problemas, y me dijo, "te aclaro que yo soy activo, me gusta que me la chupen y coger". Ya con esa presentación yo sabía lo que tendría que hacer. Llegamos. Era un departamento de un dormitorio. Había mobiliario sobrio pero de buen gusto. Me ofreció algo para beber, él sacó una lata de cerveza y yo le acepté otra. Estaba sentado en un sillón casi frente a mí y a medida que tomaba su cerveza y hablaba se tocaba el bulto que iba creciendo visiblemente. Yo le pregunté y me dejaba que yo haga ese "trabajo" mirando diréctamente su entrepierna. Nuevamente se rió y dijo : "todo tuyo" Yo me arrodillé entre sus piernas toqué primero con las manos como para "reconocer el terreno" y luego acerqué la boca, sin desprenderle el pantalón. El se acomodó abriendo más las piernas y acostándose un poco más. Desprendí el cinturón, y muy lentamente, sin dejar de besarle la entrepierna, fui bajando el cierre.  El panorama era otro ahora, el boxer ajustado ya no podía contener el enorme bulto que se a se asomaba por encima del elástico. Puse mis labios en las bolas y fui subiendo hasta tocar con la lengua la cabeza brillosa que asomaba toda descubierta y gruesa.  Pasé la lengua delicadamente, y él apretaba mi cabeza hacia su pija. No aguantó más ese juego y se bajó toda la ropa. La verga que tenía frente a mi cara era gruesa, larga muy dura. La tomó con una de sus manos , me la puso en la boca y con la otra mano seguía los movimientos para meterla y sacarla.  Ambos estábamos muy calientes. Entraba en mi boca todo lo que podía. Yo para dilatar un poco más el orgasmo, le pasaba la lengua por las bolas y me las metía en la boca de a una. Eran grandes  muy peludas. Segui con ese juego de pasar de la pija a los huevos. Cuando comenzó a gemir y a mover su pelvis. Me decía "seguí chupando, dale, dale que me vas a hacer acabar, te voy a ahogar en leche".  Y segundos despues, empujó su poronga lo más que pudo dentro de mi boca y comenzó a lanzar fuertes chorros de leche. Sentí que me ahogaba, pero no quería perder nada. Tomé aire, y volví a terminar el trabajo de dejar"todo limpio". Descansamos unos minutos, y dijo "vamos porque mi mujer ya sabe que los trenes funcionan y si no llego me rompe las pelotas por el celular. Salimos, viajamos juntos en tren, nos dimos los teléfonos y quedamos en llamarnos. Lo que suceda lo contaré acá. Si te gustó me podes escribir.    

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