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Hola,
soy Anica y quiero compartir mi relato con todos ustedes. Esta es mi primera
vez escribiendo por lo que les pido me disculpen si no transmito el erotismo
de mi experiencia. Soy mexicana y visité Buenos Aires con mi marido que es de
origen holandés. Tengo 45 años y el 60 años. Soy una mujer hermosa con una cabellera
blonda y un cuerpo de jovencita de 25 años. Mis caderas no son aplias pero
mis gluteos son pulposos, grandes y muy redondeados. Siempre jalan miradas
cuando paso por la calle con un vestido ceñido.Mian hombre, jóvenes y hasta
mujeres.
TLa
realidad es que como pareja tenemos poca intimidad, cosa que me
acostumbré aun cuando algunas noches me siento sensible y molesta de haber
reducido mi líbido por un marido mayor y poco interesado por el sexo.
Hicimos
algunas fantasias eróticas en la intimidad de nuestra habitación en un
precioso hotel de Puerto Madero. Nos metimos al internet y miramos fotos en
Gemidos así como algunos relatos. Nos reimos y fantaseamos tocándonos sin
penetración. Nos vino hambre y salimos por un buen bife en los alrededores de
Puerto Madero. Todo estaba lleno de gente y esperamos casi una hora nuestro
turno. Finalmente un jovencito apuesto y alto nos llevo a nuestra mesa y nos
ofreció atendernos.
Luego
de cenar y beber un delicioso vino argentino decidimos fantasear eróticamente
con el mesero. Para ser honesta me excitó y sentía húmeda mi vagina. Fui al
baño y efectivamente, estaba húmeda y deseosa de sexo. Pero, ¿qué hacer?
Al
regresar a mi mesa, mi marido me dijo que tenía una sorpresita para mi.
Nuestro mesero iría al hotel a tomarse una copita con nosotros y ahí
jugaríamos algo erótico y si nos gustara, participaríamos los tres.
Casi
después de una hora, efectivamente llegó Sandro, el jovencito apuesto. Yo me
había cambiado los jeans por un vestido ceñido y medias de nylon con ligueros
en señal de mi deseo de pasarla bien.
Estaba
hecho nervios el pobre, sin embargo se comportó muy lindo y abrimos una
botella de vino y nos pusimso a contar chistes y pasarla bien. Luego vino la
segunda botella de vino y ya estabamos algo mas eróticos en nuestro cuentos y
conversación. Mi marido me llamó al baño y entre susurros me preguntó si me
gustaría jugar con Sandrito en la cama algo erótico. Hice un esfuerzo para
pedirle que él se fuera al lobby y me dejara al chico un par de horas para
platicar, jugar eróticamente pero nada de sexo. El pasó la saliba con
dificultad y accedió pidiéndome que no lo hiciera, es decir que no
tuviera sexo sin antes avisarle para regresar a la habitación.
Cosa
que accedí por lo razonable de su pedido.
Mi
marido se despidió de Sandro y mas bien Sandro quedó algo intrigado y
me preguntó dónde iba a las 2 de la mañana. Le dije que iba al lobby por una
copa.
Sandro
entendió la movida y se acerco a mi. Nos besamos suavemente y él recorrió mis
gluteos con sus manos mientras apretaba su cuerpo contra el mio. Me impacto
sentir el enorme miembro que tenía. Pasé mi mano sobre su miembro y
rápidamente abrí su bragueta y salió el miembro mas grande que había visto.
Era grueso y largo, pero me impresionaba mas el tamaño de sus testículos. Las
bolas eran enormes y le colgaban de su bolsita en una manera increible. Me
arrodillé y empecé a besar, lamer y chupar su enorme miembro. Al lamer sus
bolas peluditas, se excitó muchísimo acelerando su respiración y el miembro le
crecía mas. Por un momento pensé en el pedido de mi marido, pero también
pensé en su egoismo de no satisfacerme. Me terminé de desvestir quedándome en
ligueros. El se alocó y me puso de despaldas a él para tocar mis nalgas,
sentí cómo las abrió y puso su verga caliente y gruesa. Al principio no
pasaba por lo estrecha de mi vagina. Presionó delicadamente su miembro y poco
a poco sentí como me entraba centímetro a centímetro de su jugoso pene.
Agarramos ritmo al mete y saca que sentí uno y dos orgasmos mientras yo
mordía la toalla para no hacer bulla en la habitación. Le pedí que terminara
en mi boca para que mi marido no sospeche de semen en mi vagina. Sacó el
miembro de mi vagina y recibí su pene en mi boca. En dos segundos mas explotó
su semen en el interior de mi garganta. No terminaba nunca de eyacular.
Descansamos 5 minutos y él regerso a mi y me besó la conchita como nadie lo
había hecho. Sentí los espasmos de mi orgasmo en una forma deliciosa hasta
dos veces.
Yo
ya estaba con un temblor de piernas que me caía. Me voltéo de espaldas a él y
se arrodillo para lamerme la cola y su lengua húmeda recorría mi anito que me
ponia loca de la excitación. Se levantó y me dijo al oído, ¿te lo pongo en el
culito?
Esa
sería mi primera vez por el ano, así que acepté pidiéndole que ponga solo la
punta y no eyacule dentro. Claro con tanto mete y saca, me dí cuenta que
tenía clavado su pene en todo su largo. Era una mezcla de placer sin igual y
dolor, que me quemaba el ano. Sentía sus bolas cachetear mi clítoris y el golpeteo
de su cuerpo contra mis nalgas. Gimió fuerte Sandro y y podía sentir su semen
caliente dentro de mi recto. Por Dios que placer y lujuria. Corrí por papel
toalla para recibir su pene y limpiarlo bien. Su eyaculación fue muy profunda
que no temía que su semen regresara.
Tomó
una ducha caliente y luego se despidió de un beso largo y profundo.
Mi
marido regresó a la habitación mientras yo tomaba la ducha caliente. Me
dijo que Sandro pasó a su lado y lo veía agotadon y algo perturbado. Yo me
reí y solo atiné a decirle que jugamos con fantasías y que me contó qué hacía
con su novia en la cama y que yo también le conté historias cuando era jóven
con mis novios.
Mi
marido se comió el cuento y nos fuimos a la cama.
Nunca
olvidaré al mocosito dotado que me fracturó el ano, sentí caliente el ano
durante dos días. Pero qué placer de sentir semejante miembro n mi culito.
Besos
Anica
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