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Hola, me llamo Anabel, y soy estudiante de pedagogía en educación
física, en Viña del Mar, Chile. Lo que les voy a contar ocurrió este
verano en el mes de febrero.
Bueno, para comenzar quizás deba decirles que tengo 20 años, llevo
estudiando dos años pedagogía, pero trabajo desde los 17 como promotora.
Mi madre es argentina, y mi padre es médico y chileno. Soy una chica
desinhibida, herencia de mi madre que es una mujer muy sexy y relajada. Soy la mayor de 4 hermanos, y la única mujer Físicamente soy lo que en Chile llamarían una “mina muy rica” jajajja.
Mido 1, 77. pelo negro lizo hasta los hombros, ojos verdes tez morena,
aunque no tanto, pero fanática del sol, así que en verano, soy más
morenita que lo normal. Hago mucho deporte, por lo cual mi cuerpo es una
escultura; buenas tetas, 32 b, una cintura marcada y delgadísima y una
cola que es un lujo, herencia materna (la que pese a sus 45 años
todavía saca piropos en la calle) muy durita y paradita, 98 cm… la cual
resalta en mi cintura de 62 cm y mis pechos de 92 cm.
Siempre acostumbro a vestir sexy, y en casa nunca me han puesto problema
por eso. Me eduqué en un colegio caro de monjas en Viña, el cual era
mixto y en donde me gané más de un reto de las monjas y mas de un
aplauso de mis compañeros por lo cortito de mi faldita gris tableada de
colegiala, la cual acompañaba de mi polera blanca del colegio, y que en
verdad empezaba en mis cadera, y terminaba 30 cm más abajo, es decir al
límite de mis glúteos. Desde los 16 años empecé a usar colaless… y nunca
más dejé de usarlos… lo cual entenderán, era la delicia de mis
compañeros, y de algunos profesores, cuando subía las escaleras durante
el verano en el colegio, pues solo llevaba mi faldita y solo mi tanguita
debajo.
Debido a mis estudios, siempre uso ropa deportiva, así que acostumbro a
usar petos y calzas, siempre con mini tangas debatito, las cuales en
muchas oportunidades suelen salirse en las caderas, desatando más de
algún piropo o cometario normalmente hot. La verdad es que me gusta
provocar, y he descubierto que las tangas enloquecen a los hombres, así
que en mi closet, solo encontraran tangas de todo tipos, desde las más
normales, hasta las que llaman hilos dentales, osea, casi solo
minúsculas tiritas que desaparecen en mi trasero, y en otras partes
también, pues tengo una vulva de labios prominentes, razón suficiente,
para que la tanga se pierda entre mis labios vaginales.
La historia que voy a contarles, habla sobre una rara experiencia que
tuve con un hombre mucho mayor, el abuelo de mi mejor amiga Claudia: Don
Armando, es un tipo increíble, divertido, simpático, chacotero, y
bueno… como buen hombre porteño, también caliente y mirón.
Siempre me ha molestado, que mijita, sabe… me va a dar un infarto… que
como se le ocurre venir así a esta casa y cosas así. Quedó viudo hace
muchos años, y producto de un problema en un apierna casi siempre está
en casa mirando futbol por tv.
Un día Claudia llegó llorando a mi casa, diciéndome que su abuelo estaba
enfermo de cáncer, y que solo le quedaban días. Yo fui a verlo, y el
estaba super tranquilo, se sentía algo adolorido, pero bien. Bueno, ese
día yo me quedé mucho rato con él, incluso quedamos solos, cuando la
Claudia fue al super… yo en un momento le dije si quería servirse un te…
el me dijo…bueno… traigame uno mijita.
Cuando me puse de pié volvió a piropearme como siempre. Yo andaba con mi
ropa deportiva, una polerita ajustada Adidas negra, con sostenes
negros… y una calza gris clarita… muy ajustada Adidas también… como
siempre…no me di cuenta, que mi colaless negro de minitiritas se salía
de mis caderas. Don Armando, me dijo…
Que cola se gasta usted mijita… es una escultura…
Yo reí y le dije… tranquilo… no se me vaya a infartar.
Sabe mijita… como me hubiera gustado que en mis tiempos las chicas se hubieran vestido así… esas calzas… y bueno… debo reconocer que esos colaless me vuelven loco loco.
Son cómodos, ami encantan…
Y se te ven geniales… dijo él
Jajajja… usted cree?
Sipo… al menos ese que tienes… se te bellísimo…
Jajaja… ¿le gusta?... le dije… y me tiré la tirita de la cadera hacia arriba…
Ufff me encanta… dijo… oye amorcito… pero… ese colaless…atrás tiene triangulito? O solo es una tirita?
Jajajja… no pensé que supiera tanto de colaless Don Armando le dije… y
en un gesto, quizás demasiado provocativo, me puse de espaldas a él… y
parando mi colita, me bajé con las dos manos un poco a calza, dejando a
su vista la parte de atrás de mi colaless, y parte de mis glúteos.
No tiene… son solo hilitos… le dije riendo.
Don Armando quedó en silencio… y solo suspiró… luego, le llevé su té y me volví a sentar a su lado.
El me colocó su mano en mi rodilla… y me dijo:
Sabes… gracias por tu gesto, pero este viejo no veía una buena cola
media desnuda desde hace demasiado años… y se largó a reir… ambos reimos
de buena gana.
Pucha, le dije, y eso que solo le mostré un poquito… jajaja, le dije
riéndome. No tengo problema en mostrarle mi cola… enserio… así que
cuando quiera me dice…jejeje..reí.
Enserio?...
Si, le respondí.
Y si te pido que me la vuelvas a mostrar lo harías?
Dude unos segundos… pues pensé que esto podía tomar otros rumbos, pero
en fin… Don Armando moriría en unos meses… y hacer feliz a un viejo…
siempre será una buena acción.
Sin decirle nada me volví a poner de pie… esta vez cerca de él frente a la TV que daba futbol como siempre…
Me volteé y haciendo el típico gesto de una mina que se baja los
pantalones ajustados… me bajé mi calza hasta el fin de mis glúteos.
Guauuu.., dijo Don Armando… que cola que te gastas niña… y en verdad…
ese colaless se sabe que es negro sólo por que se te ve en las caderas…
Yo reí… y le dije… tengo buena cola verdad?
Ufff… una colaza… me dijo…
Y dura como roca… le dije…
a… eso no lo sé…
me acerqué aún más… al alcance de su mano… y le dijé… toque… no se arrepentirá…
a los segundos… sentí como su dedo índice… me punzaba uno de mis gluteos…
guauuuu… eres una escultura me dijo.
Sentí los pasos de alguien acercarse… asi que rápidamente me subí la
calza y alcancé a sentarme a su lado, justo antes de que Claudia abriera
la puerta.
Nos hicimos los locos… Claudia entró dejó las bolsas con las compras en
la mesa y dijo… me esperan.. me ducho y tomamos once ya?...
Se fue… y los dos nos miramos y nos cagamos de la risa…
Eres una loca… me dijo… loca pero increíble, la mujer más bella que he visto.
Gracias, le dije… usted es un chiste igual…
Tienes una cola increible… y ese colaless…guauuuu… no lo olvidaré… como puedes usar algo tan chiquitito?
Jajajja…. Me gustan, pero este… no es de los más chikitos….jajajaj…. tengo otros peores…
Como es eso? Me dijo él… se puede usar algo más pequeño.
mmm… la verdad si…le dije… es decir… atrás son iguales… la diferencia está delante y abajito…
como es eso.. explícame…no entiendo… dijo Don Armando.
Que los más chiquititos, obvio se meten en la colita, pero además igual se meten ahí. Jejeje
Ahí donde?...dijo Don Armando.
Ahí po… entre los labios vaginales, es decir...quedan los labios afuerita…
El no se rió… y puso cara rara…guauu… dijo. Algo así me gustaría ver antes de morirme… y rió.
Yo lo pensé unos segundos, pues responderle podía ser el inicio de algo
realmente freak. Yapo… le dije… lo vengo a ver otro día y le muestro,
pero usted se las ingenia para que no haya nadie, y además...si se
infarta yo no respondo. La Claudia salió de su pieza… y dijo… ¿tomemos
once?
Pasó un par de días, estaba en la casa de unos amigos de mi barrio
almorzando cuando sonó mi celular. Era un número que no conocía,
respondí y sentí la voz de Don Armando:
Anabelcita, hablo con usted?
Me dio como cosa, así que me aparté un poco del grupo…
Hola, como está…¿Cómo consiguió mi número?
Se lo quité a la Claudita… y como esta?... se acuerda de lo que me propuso el otro día, sigue aún en pié?
Mmm, si… soy una chica de palabra… le dije y me reí.
Bueno, puede ser como a las 7 de la tarde?... ahí voy a estar solito un par de horas.
Ok… ahí nos vemos… le dije en seco y le corté.
Terminé de almorzar y me fui a mi casa, descansé un ratito y después me
preparé para ir al gym a hacer spinnig un rato. Pensé que después del
gym debía ir a casa de Don Armando, así que me preparé para la ocasión.
Tomé una ducha, y aproveché de depilarme muy bien mis partes más íntimas, pues me gusta tener todo totalmente depilado, tanto mi pubis como mis labios y mi ano.
Después de la ducha, fui a mi pieza, y después de sacar a mis hermanos
chicos, que ya están bastante mironcitos, elegí algo especial para la
ocasión.
Obviamente todo partía por la tanga, pues esa era la promesa que le hice
a Don Armando. Tengo muchas tangas minúsculas, pero elegí una de las
más mínimas que tengo. Es una tanga blanca, que solo son hilitos de no
más de 3 mm, son solo elásticos, adelante tiene una triangulito muyyyyy
pequeño, es de microfibra, y atrás solo tiene la típica T donde se
juntan los elásticos. La gracia de esta mini tanga colaless, es que no
tiene costuras por los bordes… las chicas que lean este cuento y las
usen sabrán de lo que hablo, pues son tangas que desaparecen de
inmediato entre los labios vaginales, incluso, se meten hasta en el ano,
como decía mi ex novio, se mete hasta en tu hoyito, dejando pequeñas
carnosidades a los lados. Me la coloqué y de inmediato sentí como
entraba entre mi vulva… me miré en el espejo de mi pieza… y me dije… es
así como te quieren ver.
Me coloqué una polerita azul, nike, ajustada, y unas calzas brooks blancas casi transparentes. Me veía de miedo.
Tomé mi mochila y me fui. Salí en el auto de mi vieja, y en gym, era la
atracción de todos, creo que el chico que estaba detrás de mí en las
bicicletas, debió ir a masturbarse, pues a los 5 minutos desapareció
para volver al ratito.
Después de haber sudado bastante, tomé mis cosas y me fui, no quise ducharme… pues pensé que sudada me veía más excitante.
Llegué a la casa de Don Armando, no estaban los autos, así que supuse
que estaba solo. Solo se sentía el televisor y el futbol a lo lejos.
Toqué el timbre, y sonó el portón eléctrico. Entré, y Don Armado me
esperaba sentado en el sillón… no tenía buen semblante, se veía enfermo,
pero en su cara se reflejaba su risa de siempre.
Llegaste… por un momento pensé que todo era una mala broma.
Ya le dije soy una mujer de palabra… le dije mientras adrede me agachaba
para guardar en la mochila las llaves del auto… con la cola parada
hacia él, sabía que sus ojos se clavaban en mis nalgas.
Guauu, con que te quedes así ya me basta… dijo.
Jajajja… no creo… siéntese, relájese… y solo disfrute.
Apagué la tele y conecté mi mp3 al equipo… puse un reguetón de fondo, y empecé a caminar lentamente… hacía un calor de locos.
Empecé a bailar… como si nadie me mirara, lo veía derepente sudar…
De pronto le di la espalda… y empecé a bajar mi calza blanca…
Guauuu… eres una diosa… dijo él…
Bajé mi calza hasta el suelo…y le dije…¿prefieres que me la quite?...
Haga lo que quiera… dijo él.
Me quité las zapatillas con los mismos pies…y sin agacharme… solo
pisándola… me saqué la calza… la sensación fue extraña, muchas veces he
estado desnuda frente a hombres, incluso desfilando en Pubs o Discos en
tanga durante el verano, pero esto era extraño, ese hombre anciano
apunto demorar tenía una cara de alegría y dolor que me intimidaban, el
sudor en su frente y el temblor de sus manos solo reflejaban las ganas
de hombre que aún habitaban en él, eso me calentaba.
Son solo mi polerita ajustada azul, y mi tanga blanca mínima seguí
moviéndome frente a él… la tanga estaba absolutamente perdida dentro de
mi, debido a lo pequeña que era y a que mi cuerpo se encontraba
totalmente sudado. Pero sabía que para mostrar lo minúsculo de mi
colaless debía ponerme en alguna posición especial… me acerqué al equipo
de música y coloqué otro tema, más lento…
Algo en mí dijo que esto era ahora o nunca… me acerque a Armando,
mirándolo de frente me saqué mi polera… mis tetas quedaron expuestas a
un metro de mi admirador… y solo cubierta por mi minúscula tanga blanca,
que solo se podía apreciar desde adelante… ví como los ojos de mi
admirador brillaban.
Guauuuuuu…. Dijo solamente.
Seguí moviéndome hasta que me decidí a mostrarle la parte de debajo de
mi tanguita… baile hasta la tele que se distanciaba a unos 2 metros de
Armando, cuando llegué ella me apoyé… y empecé a agacharme… lentamente
me arrodillé en el suelo… y quedé como una perrita con la cola hacia él.
Abrí mis piernas y dejé que contemplara el paraíso.
Moví mi cola… y le pregunte… Armando…dime..como se ve?
El tragó saliva, y me dijo… bueno… el hilito de tu tanga de verdad es
muy pequeñito, y desde tu cintura empieza a bajar pero se mete en tu
culo… osea en el hoyito de tu ano… tu ano se ve oscuro, y la piel de tu
hoyo cubre el colaless justo en la mitad de tu hoyito…después vuelve a
aparecer… y se vuelve a meter entre tus labios… tu vagina se ve rosada y
húmeda… el tanga desaparece y vuelve a asomar entre tus labios a la
altura de tu clítoris… que se ve hinchadito y rosado…y se escapa de tu
tanga por un lado… después el tanga vuelve a parecer y vuelve a tomar
forma de triángulo.
Su comentario me calentó mucho… y me decidí a jugar… con una mano…
empecé a jugar con el hilito de la tanga… y mientras mis jugos ya salían
desde mi vagina dando evidencias de mi calentura… comencé a meter mis
dedos en mi vagina…
Primero uno, después dos, después tres… me calenté un montón.
Luego… al compás de la música, metí un dedo en mi ano…mmmmmm… el calor
recorrió todo mi cuerpo, y sentí como mis pezones se estremecían.
Sabía que Armando jamás me tocaría si no se lo pedía, pero pensé que podía incomodarlo…
Decidí llevar el espectáculo al límite, y repetir una escena que ví una
vez en Internet, que mis hermanitos habían descargado desde mi netboock.
Manteniéndome de rodillas… me enderecé y empecé a sacarme la tanga…
Llena de líquido y muy sudada… salió de entre mis labios vaginales… dejando hilitos de jugos a su paso…
Me puse de pié… y me la saqué totalmente…
Me acerqué a Armando, y se la pasé por su cara… luego me separé un poco…
me di vueltas… y paré mi cola… y con cuidado y al vaivén de la música,
comencé a meter la tanga dentro de mi vagina… Armando dijo: eres una
diosa… solo eso..una diosa…
Metí mi tanga completamente… el calor era total y solo tenía ganas de sentir un buen pene en mi interior…
Con la tanga metida…y solo un hilito afuera de no más de un centímetro, me acerqué lentamente a Armando, y le dije, sácamela.
El sin dejar de temblar… tomó la tanga… sin atreverse ni siquiera a rozar mis labios vaginales, y comenzó a jalarla hacia fuera.
Mi calor era total… Lugo de unos segundo…sentí salir la tanga de mi interior acompañada de líquidos.
Armando se dejó la tanga entre sus dedos…
Yo no resistí más y manteniendo mi cola paradita frente a él le pedí: méteme tus dedos porfavor…
Como si hubiese solo estado esperando una orden, Armando empezó a meter
sus gruesos dedos dentro de mi vagina… con su otra mano… me masturbaba y
acariciaba sin compasión y con fuerza mis labios y mi clítoris… estaba a
punto de llegar a un orgasmo.
Armando me siguió manoseando y penetrándome. De pronto solo estallé en un grito…
Me aparte un poco de él y me di vueltas… me arrodillé frente a él y comencé a desabrochar su pantalón…
Mi amor que vas a hacer… me dijo
Tranquilo… déjame hacerlo.
Al bajar su cierre y con dificultad, saqué desde su pantalón un miembro
muy grueso pero fláccido, él me acarició el cabello, y yo me lo metí en
la boca…
Era grande…y suave, empecé a chupar ese pene con ganas… y al poco tiempo
empecé a sentir como se endurecía dentro de mi boca… lo chupaba con
ganas… y con las dos manos empecé a pajearlo…
De pronto me detuve y pude contemplar como ese anciano poseía un pene
enorme… oscuro y grueso, se alzaba ante mi… seguí chupando con ganas y
empecé a masturbarlo con fuerza…
Luego paré, y levantando mi cabeza…puse su miembro entre mis tetas…y comencé a pajearlo haciéndole una rusa…
Su rostro era increible… sudaba y reía a la vez…
Luego… me puse de pié… el tomó su miembro con ambas manos… y me encaramé
sobre él… cuando ese miembro enorme entró en mi vagina solo suspiré
profundamente.
Comenzamos a movernos con ganas…el me tenía de las caderas y yo me
apoyaba en sus hombros… de pronto sentí como los dedos de Armando
jugaban con mi ano… primero uno…luego dos…mmmmmmm... tres.
El calor era total… mi Armando no eyaculaba jamás y yo seguía mi vaivén llenándome de orgasmos…
Sus dedos en mi ano me tenían enferma. Me paré bruscamente, saqué su
pene de mi vagina y me puse de pié… me di vuelta, y con las dos manos me
abrí mis glúteos de forma descarada, di vuelta solo mi cabeza… y le
dije… métemelo en el culo…pero lento..es demasiado grande.
El me jaló de las caderas… y poco a poco me fui sentando en ese miembro
enorme y duro como roca… fue increíble… pensé que mi ano no resistiría
ese tamaño, pero estaba tan caliente… que poco fue entrando. Lento,
lento… al cabo de unos segundos, tenía lo que yo diría un pene de unos
25 cm de largo increíblemente grueso, clavado totalmente en mi culo…
Con mis manos apoyadas en sus rodillas comencé mis movimientos…primero
sentí algo de dolor, pero pasó rápidamente, y sentía como ese miembro
entraba y salía de mi culo.
Grité de placer…Armando me tenía de las caderas y me jalaba hacia arriba y abajo cada vez con más fuerza…
Era increíble.
De pronto, el gritó y se detuvo…. Y sentí como su pene temblaba dentro de mi ano.
Me quedé ahí, tranquila… gozando ese momento… me recosté de espaldas sobre él, que con sus manos, recorría mis tetas y mi vulva…
En unos segundo comencé a sentir como su miembro comenzaba a bajar…
cuando ya era más pequeño y suave… me puse de pié y me lo saqué de la
cola… acto seguido el semen de Armando chorreaba desde mi ano por mis
piernas.
Ahora en verdad puedo morir tranquilo, eres una belleza…
Me recosté en el sillón desnuda con mi cabeza en sus rodillas y charlamos un rato, de distintas cosas.
Luego me puse de pié y comencé a vestirme… me coloqué mi polerita azul y mi calza blanca…
No te colocas tu tanga? Me dijo Armando.
No... te la regalo...le dije y ambos nos echamos a reir.
Me subí la calza que se me incrustó rápidamente en la cola y la vulva, pero como iba a casa y en auto no me compliqué.
Me acerqué a él que jamás se movió de su sillón. Me agaché para besarlo y
mientras lo besé una mano me acarició uno de mis pechos… el que
respondió endureciendo su pezón… no sigas… si no me van a dar ganas de
quedarme.
Ya ándate… ya llegará la gente de esta casa.
Al darme vuelta me dio una palmadita en la cola… me quedé un segundo
ahí…y metiéndome una mano entre las piernas, me acarició la vulva que se
marcaba evidentemente en la calza blanca…
Me aparté y salí de la casa…
Al llegar a la mía me sentí rara, no sabía si había hecho lo correcto, pero si sabía que me había encantado.
Volvimos a vernos un par de veces, pero acompañados… solo una vez de
pasada volvió a rozarme la cola y a tirarme la tirita de mi colaless que
sobresalía de mi calza.
Meses después murió. Pero jamás olvidaré mi encuentro con él, y todo… por una calza ajustada y una minitanguita.
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