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2004-06-16 - Anonimo: ¿Ser o no ser? « Volver


Estabamos tres compañeros de internado bañándonos en las duchas después de un buen partido de fútbol. Eramos los últimos, debido a que el entrenador nos había pedido que ordenáramos el gimnasio.Marcelo es el más atlético de los tres. Posee la pichula más grande, coronada por una gran mata de bello púbico. Es nuestro líder, yo y Juan le hacemos caso en todo.Bueno, estabamos en las duchas y Marcelo empieza a pajearse. Mira Coco, mira como se me para, ¿te gusta? - me dijo. ¿Te gustaría darle una probadita?.¿Quién crees que soy?, le dije ofuscado.Pero, como me respondes así - contesto Marcelo. Mira, observa como a Juan se la traga.Juan se arrodillo y se empezó a meter la pichula de Marcelo en la boca, que para ese entonces estaba muy dura.Observa Coco, fíjate bien - dijo Marcelo. Mira como la lame, este es un gran chupa pollas. Vez que es rico, no hay nada que temer.Así fue como Marcelo me acerco a él. Juan me tomo de la mano, me arrodille saque mi lengua y empece a pasarla por el pene de Marcelo. Si hubiesen visto su cara, él estaba feliz, sus dos compinches de curso le estaban dando sexo oral. Éste desgraciado era todo un cabrón.Juan se paro y se dio vuelta, ofreciéndole el culo a su jefe. Marcelo con sus dedos le abrió el culo a Juan, mojándolo con el agua que caía de las duchas, para luego clavarle su espada en el ano.Juan me miró y me dijo que me apoyara en el muro. Yo le hice caso. Al momento se zambullo mi verga en su boca. Juan estaba feliz, mientras Marcelo le daba duro por detrás, y yo por delante.......En ese momento desperté del sueño, estaba todo transpirado y lo que es peor me había corrido entre las sábanas. Lo que había soñado era mi pesadilla. Por suerte nadie nos pillo en el internado, pero yo no pude ver mas a la cara a mis dos amigos. El resto del año lo pase sólo, esperando que llega ran las vacaciones de verano y mi graduación de la secundaria.Yo soy el menor de una familia campesina de diez hijos. Mi madre viuda, era la encargada de la cocina en la Hacienda de los Fernández Larios. Ella con su esfuerzo había educado a todos sus hijos. Yo Siempre estudie en internados en la gran ciudad y en los veranos volvía a la hacienda para ayudar a mi mamá en las labores domésticas.Como a las once de la mañana, me mandaron a llevarle el desayuno a un amigo de la señorita de la casa, que se estaba hospedando en la hacienda. Entre en su habitación, abrí las cortinas y deposite la bandeja de comida en una mesa. Al darme vuelta, sale un hombre del baño desnudo. Quede estupefac to, era la persona más bella que yo había visto: pelo negro y corto, tez blanca, ojos verdes, hombros anchos, brazos musculosos, un árbol de pelos en el pecho, trasero redondo, muslos gruesos, y un pene enorme cubierto por su prepucio. Sentí una sensación super extraña en mí, que no la había sentido ni siquiera con Rosita, mi novia de toda la vida. Era como una cosquilla que me recorría el estómago. Me quede ahí quieto, observándolo como se vestía.Qué miras - me dijo. Acaso nunca has visto un hombre desnudo.Nada, nada - le respondí. Sólo le traje su desayuno. Me retiro enseguida.Salí del cuarto con un miedo enorme, por primera vez en mi vida había sentido una atracción sexual por un hombre. La del internado no valía ya que eso había sido casi obligado. Pero, lo que me había pasado no podía ser, yo era un hombre y como tal sólo tenía que mirar mujeres. Oh Rosita, ¿Por qué te fuiste a trabajar a la ciudad?.Martín es el nombre del hospedado. Estaba comprometido con la hija del dueño de la hacienda. Tendría unos 28 años. Nadie de los sirvientes sabía por que estaba sólo en la hacienda ni cuantas semanas estaría. Era un tipo muy simpático, se ganó el cariño de todos. Pero, como estaba sólo se empezó a aburrir. Para solucionar esto yo lo acompañaba todas las tardes en sus paseos a caballo, y en las noches jugaba cartas con él.Al principio me resistía a salir con él, pero con sus bromas y consejos entramos en confianza y de a poco me fue seduciendo.Un día fuimos a dar un paseo al río. Hacía mucho calor, Martín propuso que nos bañáramos. Yo le dije que no tenía traje de baño. Él respondió que el tampoco, pero podíamos hacerlo desnudos.Martín se sacó la ropa y se metió al agua. Yo lo seguí. Así nos bañamos los dos desnudos, chapoteando en el agua helada. Martín, se acercaba cada vez más, hasta que me dijo: Coco, ten han dicho lo atractivo que eres.No bromees, respondí.No, no creas, eres muy bello -dijo. Acercándose a mí, tocándome sus manos mi pecho. Si quieres, podíamos hacer unas cosas muy bellas juntos -dijo Martín.¿Cómo cuáles? -pregunte, nervioso?Cómo besarnos -dijo Martín. Dándome un pequeño beso en los labios. A lo que yo respondí. Me deje llevar por la situación, sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo, mientras yo casi no me movía. Martín se agacho, y se metió mi pájaro en la boca, el cual estaba semi erecto.No soporte más, y salí corriendo. Agarre mis cosas y me fui. No podía soportar lo que me pasaba, por un lado yo quería ser hombre, pero por el otro estaba esa sensación de estar entre los brazos de él y besarlo frenéticamente. ¡ Qué dilema!.Llegué a la hacienda como las doce de la noche, ahí estaba mi madre preocupada. Me retó, que era un irresponsable por dejar al patrón solo en el río. Yo no le dije nada, le di un beso en la mejilla, y le dije - madre perdóname si es que te hago daño, pero es mi vida. Me di media vuelta saliendo de la casa.Me dirigí a la habitación de Martín, la ventana estaba abierta, entre. Él estaba acostado leyendo un libro.Qué haces aquí - me dijo -. Pensé que era eso lo que querías, si te ofendí disculpa. Por favor no comentes este asunto con nadie.Si era eso lo que quería y quiero, antes no lo sabía pero ahora sí - le respondí. Quitándome la ropa, quedando desnudo. Martín se levanto, me tomo de la mano conduciéndome a su cama. Se saco la parte superior de su pijama, y nos tapamos con las sábanas. Empezamos besándonos, sentía su respiración jadeante. Luego, me beso el cuello y los hombros de una forma desesperada. Nuestros ojos se alinearon, aprobando con satisfacción la situación.Ahora lame mis tetillas morenas, sudorosas: Martín huele tan bien, espero que le agrade mi olor. Con sus manos me empieza a tocar el ano, lo que no me agrada.Martín por favor, dije, prefiero que por esta vez no me penetres ni me toques el ano. Es mi primera vez y tengo un poco de pudor.Si tienes razón -dijo Martín. Puede ser muy rápido para ser la primera vez. Pero, ¿Te lo puedo chupar?.Si eso sí, creo - respondí.Mi compañero se concentro en mi polla, diciéndome: Una buena mamada se hace con calma, puedes jugar con la punta de tu lengua de arriba abajo, depositando saliva en el gralde. Cuando te la metas en la boca, disfrútala como si fuera un dulce.Yo a esa altura estaba muy caliente. Lo agarre de la cintura y lo tendí sobre la cama. Como un loco le quite la parte baja del pijama. Su pene estaba erecto, era rosado con sus bellos púbicos claros, muy diferente a los míos que eran oscuros como la noche.Lo abrí de piernas y me tendí sobre él. Seguramente lo hice tan mal, ya que me dijo: No así no se hace. Toma el agua del velador, mójate los dedos, y humedéceme el ano. Que quede bien mojado. Usa sólo un par de dedos.Seguí sus instrucciones. Una vez que se lo mojé bien. Me puse un condón y lo empece a penetrar. Para hacerlo más fácil puse un cojín en su espalda, de manera que alcanzaba a besarlo.Cambiamos de posición, ahora él estaba sobre mí. Subía y bajaba tan fuerte, que me empezó a doler mí pájaro por el roce de nuestros cuerpos. Lo tumbe y empecé a penetrarlo de lado, más fuerte, estaba tan caliente, observe lo rojo que estaba. Su polla estaba muy erecta y con sus manos se masturbaba. Yo acabe dentro de él, con unos gritos de placer y una sensación de alivio que jamás he vuelto a sentir. Me reti ré, mientras Martín seguía masturbándose, hasta que su semen saltó sobre su pecho y la cama, estabamos tan felices.Después de esa noche y durante todo el tiempo que Martín estuvo en la hacienda el verano, hicimos el amor: en el campo, en el río, en la cama. Posteriormente, Martín se convirtió en el esposo de la hija del dueño de la hacienda. Me pagó los estudios de leyes, pero no volvimos a estar más juntos. Una vez casi, pero esto fue para el funeral de mi madre, pero por lo difícil de la situación no concluyo.Han pasado 20 años, soy un estupendo abogado. Me casé y me separé. Tengo dos hijos. No tuve más relaciones con hombres, hasta ayer, lo que me trajo a la memoria todos estos acontecimientos que hoy se los he contado y me he alegrado en recordarlos.

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